
Igual hubiese sido bacán si nos hubiéramos despedido, fue tan repentino. Extraño hablarte, pero en realidad no se si tenga derecho de hacerlo.
Cuéntame ¿Quién o qué te hirió a tal punto?
Las ojeras marcadas me dicen que tus pesadillas continúan
y que las viejas ilusiones aún te torturan.
¿Quién te dejó de esa manera?
Con la sonrisa quebrada y los ojos nublados,
con tu esperanza muerta y los sueños esfumados.
¿Quién es esa persona que con tan sólo recordar en las noches te hace llorar?
Dime claramente, ¿A quién es que debo odiar?
Esa persona me robó la posibilidad
de estar a tu lado, porque tu ya en nadie quieres confiar.
Amor mío, ¿Quién te robó la felicidad?
No te escondas en ese oscuro rincón,
no te escondas tras tu sonrisa de ficción;
yo puedo verlo, me puedo dar cuenta,
yo sé cuan falso es ese ser que siempre muestras con tantas ganas.
No trates de ocultarlo,
créeme ya lo he notado,
pero no te preocupes, incluso a tus demonios yo puedo amarlos.
Descansa ya, reposa sobre mi amor,
deja que sea yo quien cargue con todo ese rencor.
Deja de llorar, yo sé que tú podrás,
déjame que sea yo quien cargue con todo tu dolor
o al menos, déjame que sea algo que compartimos entre los dos.
Tú procura estar a mi lado,
te prometo que mi amor es real;
no te pido que le olvides, mas sino que seas capaz de superarle,
que seas capaz de caminar sin ese dolor en tu pecho
y tal vez con un nuevo amor, aunque no sea yo.
Ya no importa si no me dices quien fue,
ahora más vale lo que yo puedo hacer y quizás a tu lado ser.